miércoles, 11 de febrero de 2026

ES NECESARIA UNA RESPUESTA ILUSIONANTE DE LA IZQUIERDA

 

Reflexión sobre la situación actual de la izquierda y el panorama político

Los partidos políticos han respondido con gran rapidez a la propuesta del diputado Rufián sobre la posible unión de la izquierda. Diría incluso que han respondido demasiado rápido. Si hacemos un análisis sencillo, sin excesiva complejidad, y observamos la evolución del voto en los últimos años, se aprecia una tendencia clara: el espacio de la izquierda, incluyendo al Partido Socialista —al que algunos consideran ya alejado de los postulados tradicionales de la izquierda—, está perdiendo apoyo de manera sostenida.

Si sumamos los votos que reciben las distintas formaciones de derecha en España, el resultado muestra que una parte mayoritaria del electorado se está inclinando hacia ese espectro ideológico. Por tanto, la pregunta clave no es solo si la izquierda debe unirse, sino por qué una parte creciente de la ciudadanía está votando a la derecha mientras la izquierda pierde fuerza e influencia.

En este contexto, formaciones como Podemos han sufrido un fuerte desgaste, y Sumar podría recorrer un camino similar si no logra consolidar una estructura sólida, arraigada y con base militante estable. Sin una organización fuerte y un proyecto claro, es difícil sostener el apoyo social a medio y largo plazo.

Por otro lado, existe una percepción en ciertos sectores de que el Partido Socialista ha adoptado políticas alejadas de lo que históricamente se ha entendido como izquierda transformadora. Decisiones pasadas —como la entrada en la OTAN, determinadas reformas económicas e industriales o casos de corrupción que han erosionado la confianza pública— han contribuido a alimentar la desafección política y la sensación de que no existe una alternativa clara al modelo dominante.




MANIFIESTO POR LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA IZQUIERDA REAL Y SOBERANA

Vivimos un momento decisivo. España atraviesa una profunda transformación política en la que el espacio de la izquierda se debilita mientras la derecha avanza con paso firme. No es una percepción aislada: es una realidad electoral. Los datos son claros. La izquierda pierde apoyo de forma sostenida y una parte creciente de la ciudadanía opta por fuerzas conservadoras.

La pregunta no es si debemos unirnos.
La pregunta es por qué nos están abandonando.

I. EL FRACASO DE LA FALSA ALTERNATIVA

Durante años, el Partido Socialista ha ocupado el espacio central de la izquierda institucional. Sin embargo, sus políticas han generado una creciente desafección. Decisiones estratégicas, renuncias programáticas, reformas que no han transformado las estructuras profundas del poder económico y episodios de corrupción han erosionado la confianza de amplios sectores sociales.

Muchos ciudadanos ya no perciben una diferencia sustancial entre la gestión socialdemócrata y el modelo que dice combatir. La consecuencia es clara: abstención, desencanto y voto de protesta hacia la derecha.

Si la izquierda no reconoce esta realidad, seguirá retrocediendo.

II. DESMOVILIZACIÓN, FRAGMENTACIÓN Y FALTA DE PROYECTO

La división constante, la lucha interna por cuotas de poder y la ausencia de un proyecto estructural han debilitado a las fuerzas alternativas. Sin organización sólida, sin militancia arraigada y sin estrategia a largo plazo, ningún proyecto político puede sostenerse.

No basta con coaliciones electorales improvisadas.
No basta con siglas nuevas.
Hace falta visión histórica y coherencia.

La ciudadanía no busca relatos vacíos. Busca certezas, seguridad social, soberanía democrática y futuro.

III. EUROPA EN CRISIS, ESPAÑA EN ENCRUCIJADA

Europa atraviesa una etapa de incertidumbre económica y geopolítica. La dependencia estratégica, las tensiones internacionales y la falta de autonomía política colocan al continente en una posición frágil. España no es ajena a este contexto.

Sin soberanía económica, energética e industrial, no hay verdadera democracia.
Sin capacidad de decisión propia, no hay proyecto de país.

La izquierda debe tener el valor de abrir este debate sin miedo.

IV. LA NECESIDAD DE UNA RESPUESTA ILUSIONANTE

El avance de la derecha no se explica solo por su fortaleza, sino por la debilidad de la alternativa. Hay millones de personas que no votan. Hay miles que votan con rabia. Hay generaciones enteras que no creen en el sistema político actual.

La izquierda tiene la obligación histórica de:

  • Recuperar el discurso de justicia social real.

  • Defender la soberanía popular frente a los poderes económicos.

  • Garantizar libertades civiles sin ambigüedades.

  • Proteger el trabajo, la industria y los servicios públicos.

  • Ofrecer un horizonte de estabilidad y dignidad.

Sin un proyecto claro, la desafección seguirá creciendo.

V. UNA REFORMA PROFUNDA DEL MODELO

Si el marco político surgido en 1978 ya no responde a las demandas sociales actuales, debe abrirse un debate democrático, participativo y sereno sobre su actualización o transformación.

Las constituciones no son textos sagrados; son herramientas al servicio del pueblo.

Cualquier proceso de reforma debe ser legítimo, amplio y profundamente democrático. La presión social organizada, pacífica y consciente es un derecho ciudadano cuando las instituciones dejan de escuchar.

VI. LLAMAMIENTO

La izquierda debe despertar.

Debe dejar de mirarse el ombligo.
Debe abandonar el tacticismo y recuperar la ambición histórica.

No se trata solo de ganar elecciones.
Se trata de recuperar la esperanza colectiva.

O se construye una alternativa sólida, unida y coherente que vuelva a ilusionar a la ciudadanía, o el espacio político progresista continuará diluyéndose hasta convertirse en irrelevante.

El momento es ahora.
La responsabilidad es colectiva.
La historia no espera.