Un gesto de lucidez

Cronopiando
Koldo Campos Sagaseta
Un gesto de lucidez
No entiendo que renuncien a un gesto de lucidez. Tal vez el interés se los llevó temprano y aprendieron en el patio de la primera escuela a envejecer sin culpa y a envilecerse sin cargos, como pudo ser el signo de unos genes que no se limitaron a parirlos o quizás la inclemente madurez que tuvo a bien mirar para otro lado, pero así fuese el lucro por detrás de la doctrina o el juicio un buen pretexto para los dividendos, no entiendo que tantos ilustres canallas, cuando ya los años no les auguran más camino ni hay fortuna que pueda prorrogarles el viaje, cada vez más cerca de su última palabra, no coronen sus mendaces biografías con un apunte de vergüenza, de virtud o de gloria.
Cuando ya no hay mañana ¿por qué seguir aliñando la pose y la fachada? ¿Por qué seguir jugando al escondite?
¡Sería tan fácil! Bastaría apelar a la conciencia, o al lejano recuerdo que se conserve de ella y, cuando nadie lo espere, de repente, desnudarse, empelotarse delante del asombro. Y que cuando el verbo se haga carne y habite en su palabra, esa verdad amarga que se negaran a ver y a conjugar, puedan deletrearla en medio del silencio.
¿Para qué llevárselo a la tumba? Si desnudos nacemos ¿por qué no agradecer la vida y regresar desnudos? Ya sus caudales, saben, que no se irán con ellos, ¿por qué entonces insistir en cargar esos pesados fardos de embustes, de atropellos, de silencios? ¿Por qué no hablar ahora?
Después de haberse asoleado, en su mundano hartazgo, en todos los infiernos ¿por qué no, una brizna de gloria? Después de haber pecado impunemente en todas las escalas, cuando ya no hay delito que les sea indiferente ¿por qué no, la flor de una virtud? Después de una vida consagrada al lucro, sin importar el modo ni los restos que la ambición engendra ¿por qué no, un soplo de vergüenza?
Y si no es por la gloria, la virtud, la vergüenza… yo qué sé, que sea por variar, por esnobismo, por equivocación, por ósmosis, por imperativo fecal, por dejadez, por joder a la familia, por si acaso hay Dios y hay otra vida, porque no entiendo que renuncien a un gesto, a un solo gesto de lucidez.

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