LA PAZ NO FUE UN TEMA IMPORTANTE PARA LA DIASPORA VASCA

La posibilidad de alcanzar la paz en Euskal Herria, fue una asignatura pendiente para la mayoría de los delegados que participaron en Donostia, del “V Congreso Mundial Vasco”, que se desarrolló durante los días 2, 3 y 4 de noviembre, tal cual lo establece la Ley 8 de 1994, de la Comunidad Autónoma Vasca. En tal sentido, cada cuatro años, los representantes de la Diáspora vasca organizada, se reúnen con el fin de evaluar diversos temas y el ritmo de las relaciones entre de los vascos esparcidos por el mundo y el País vasco, como así también, para diseñar las estrategias institucionales de cara al futuro.



En esta oportunidad se introdujeron cambios en la organización, como por ejemplo, la elaboración de la declaración final en plenario, la presentación de stand de instituciones vascas de Euskal Herria y de la Diáspora, la presentación de libros sobre temas vascos, como así también, la asistencia de alumnos de las Ikastolas, para poder acceder a relatos sobre la diáspora vasca.



En cuanto al desarrollo específico del Congreso, los temas de la cultura, de financiamiento, las cuestiones administrativas, como así también, los proyectos de la diáspora hacia los próximos años, ocuparon la mayor parte de las deliberaciones, las cuales, transcurrieron en un clima de armonía, donde los congresistas fueron acordando políticas sobre una variada temática.



El clima armónico del Congreso fue cambiando paulatinamente, cuando un pequeño grupo de congresistas representantes de países sudamericanos, propuso introducir un pequeño párrafo al final de la declaración, que manifestara que la Diáspora allí reunida, apoyaba los importantes pasos que en Euskal Herria se están dando con el fin de conseguir una Paz definitiva para el pueblo vasco. En tal sentido, comenzaron a aflorar débiles argumentos de parte de los delegados que se oponían ha hacer una mención hacia la Paz, entre los que podemos destacar:



Que no tenían mandato de sus instituciones para votar o apoyar declaraciones de naturaleza política.

Que los estatutos de sus instituciones le prohíben hablar y hacer política



Realmente resultó para mí sorprendente, poder apreciar que miembros de la Diáspora vasca, que en muchos de sus discursos, expresan ser parte del octavo Herrialde, se negarán con una actitud casi ofensiva hacia quienes proponían introducir en la declaración, su apoyo a la posibilidad de que su Patria, Euskal Herria, alcance la Paz.




En tal sentido, me surgen las siguientes preguntas: ¿quien ha redactado los estatutos de sus centros vascos? Porque no es lo mismo hablar de política partidaria que de política nacional. ¿Que creen que hacen estos delegados en sus casas vascas, sino hacer política, cuando colocan la ikurriña, festejan el Aberri Eguna o hacen mención al Zazpirak Bat? En definitiva, como católicos, que seguro serán en su mayoría estos poco comprometidos delegados de la Diáspora, ¿cuando asisten a misa y llega el momento de “darse la paz”, le dirán a quienes están a su alrededor en la iglesia, que los estatutos le prohíben pronunciarse por la Paz?



La Diáspora se ha reunido en un momento por demás ilusionante para la mayoría de la sociedad vasca. En tal sentido, que una mayoría de delegados, muchos de ellos, provenientes de lugares caracterizados del exilio político vasco, se nieguen a firmar una declaración a favor de la Paz de su amada tierra, Euskal Herria, nos muestra el poco compromiso que tienen con el país vasco. Estos hechos son motivo suficiente para reflexionar sobre el rol de la Diáspora vasca, o al menos de estos delegados que hoy la representan, los que han demostrado su falta de afecto con el país de sus antepasados, con argumentos que se desvanecen fácilmente, evidenciando además, pavor por la palabra política, como si las causas del exilio vasco no fueran políticas, a no ser que piensen que la prohibición de los fueros vascos, el fusilamiento de gudaris, la prohibición del euskera y la ikurriña y la negación de la cultura vasca, no sean acciones políticas, y sean solo medidas administrativas. Igualmente más allá del desaire que estos delegados le hacen hoy a Euskal Herria, estoy convencido que la Diáspora desea que el pueblo vasco viva en Paz y pueda ejercer su derecho a decidir.



Prof. César Arrondo

Universidad Nacional de La Plata

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