UNA CONDENA A LAS VIAS POLITICAS

UNA CONDENA A LAS VIAS POLITICAS

Ha sido la Audiencia Nacional con su brazo ejecutor, la Jueza Ángela Murillo, quien ha condenado a dos años de prisión y dieciséis años de inhabilitación política a uno de los máximos referentes de la Izquierda, Arnaldo Otegi. En tal sentido, los argumentos para la acusación los han proporcionado los nuevos fiscales del estado español: el Foro de Ermua y Dignidad y Justica, que se encuentran al servicio de quienes tengan como fin, llevar ante un tribunal español a todo lo que tenga aroma a vasco.

Cuando se utiliza la justicia con fines exclusivamente políticos, la deformación del estado de derecho llega a su máxima expresión, y de las decisiones judiciales emanadas de este sistema de justicia dependiente del poder político, parten las prohibiciones de partidos políticos, la anulación de listas electorales, el cierre de periódicos, la inhabilitación política de personas, el ninguneo de la cultura y la minimización del euskera, la duplicación de penas a los presos, etc.

¿Ha sido Arnaldo Otegi culpable de enaltecer el terrorismo, o de explorar las vías políticas y democráticas para resolver el conflicto político vasco?, según los fiscales españoles antes citados y la Audiencia Nacional de lo primero, y por ello hay que condenarlo e inhabilitarlo de modo tal, que cuando termine con lo impuesto por este tribunal, no le queden fuerzas para luchar por su Patria – Euskal Herria. Nosotros pensamos que en realidad, la condena tiene como propósito detener con carácter de urgencia este nuevo movimiento soberanista que ha visto la luz en estos días y que tiene como objetivos políticos, avanzar de la mano del pueblo vasco, en la consecución de soluciones dialogadas, para resolver definitivamente el contencioso vasco.

Muy preocupados se encuentran hoy los nacionalistas españoles, porque cuando se propone el dialogo, se desvanecen los argumentos de la violencia, y se desnuda una realidad que no se puede ya esconder bajo la alfombra: la debilidad de la pretendida unidad del Estado español.

Esta no es ni el primero ni último atropello a que estarán expuestos ciudadanos e instituciones vascas, ya clamarán a Dios los unionistas españoles, para que ocurra un atentado, un secuestro, o al menos una denuncia de amenaza, con el propósito de mantener en pie su único y débil argumento: la violencia

La respuesta a este dislate jurídico, debe ser el trabajo en común, la cimentación de las vías democráticas, el tejido de los mimbres necesarios para consolidar un espacio de izquierda soberanista, y la construcción de puentes y espacios de confianza entre quienes más allá de nuestras circunstanciales singularidades, apostamos por sumar a miles de vascos y vascas que quieran hacer una realidad el destino de grandeza de nuestra Nación.



Prof. César Arrondo/ Universidad Nacional de La Plata
Argentina

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