El implacable ardor guerrero del consejero Ares


“El implacable ardor guerrero del consejero Ares”, por Oskar Matute Publicado en Astekaridigitala.net

“Que se olviden el pregonero, la txupinera, Marijaia, Celedón y el mismísimo orfeón de capitanear y liderar el ranking de personaje más popular de nuestro calendario festivo, porque frente al señor Ares, poco pueden hacer”.

29/08/2009

“El implacable ardor guerrero del consejero Ares”

Finaliza ya este mes de agosto, y con él han concluido las fiestas de las tres capitales de la Comunidad Autónoma Vasca. Unas fiestas que han servido para que la población olvide al menos momentáneamente su pelea diaria contra los efectos de la crisis y se entregue con mayor o menor profusión a la algarabía y el jolgorio que caracterizan estas fiestas.

Y, una vez concluidas no queda más que guardar el pañuelo, mantener en la memoria tanto como podamos los buenos momentos pasados, y olvidar si podemos y nos dejan, aquellos de infausto recuerdo.

Algunas imágenes, algunos eventos, algunas figuras perduraran durante tiempo en nuestras mentes y volverán a nuestra cabeza de forma evocadora e intermitente durante el tiempo que queda hasta que arranquen de nuevo, el año que viene.

Pero si hay una figura que ha despuntado por encima de todas las demás y ha estado presente en todas las citas festivas, esta no ha sido otra que la del consejero de interior del Gobierno Vasco, el señor Ares.

Así pues que se olviden el pregonero, la txupinera, Marijaia, Celedón y el mismísimo orfeón de capitanear y liderar el ranking de personaje más popular de nuestro calendario festivo, porque frente al señor Ares, poco pueden hacer.

Y, es que el consejero de interior, tal y como anunció con anterioridad ha estado presente a través de sus decisiones y actuaciones en todos los rincones de euskadi, en todas las fiestas de cada pueblo y localidad de nuestro país. Lo ha hecho a través de su firme determinación de impedir cualquier foto de presos, cualquier pancarta o lema que se escape a lo que él entiende por permisible, y cualquier manifestación política que provenga del sector social que representa la izquierda abertzale.

Definitivamente yo creo que el señor Ares es consciente y esta agradado de su papel protagonista, hasta el punto de que junto a las tradicionales ruedas de prensa de valoración de las fiestas por parte del alcalde, y de la comisión de fiestas, este año hemos contado con la novedosa rueda de prensa del consejero de interior haciendo balance de su particular cruzada por estos pagos.

Tal vez, en la intimidad, el señor Ares se sienta como el personaje de Clint Eastwood en Sin Perdón, repartiendo justicia a tiro limpio y devolviendo la tranquilidad y la normalidad a ese pueblo del lejano oeste. Pero yo no puedo evitar verle de forma contraria. Más bien me recuerda al personaje interpretado por Gene Hackman, aquel que, en nombre de la ley, imponía sus designios en dicho pueblo, que no podía hacer otra cosa que resignarse y callar.

Pero como decía, e incluso escribí en algún artículo anterior, esto no son rabietas, ni actuaciones esporádicas e inconexas. Todas las acciones emprendidas van encaminadas a instalar su particular visión, su código de conducta e instalar una uniformización que a fuerza de imponerla y vigilarla se acabe instalando de forma definitiva en nuestras mentes y en nuestra sociedad, cambiando la que realmente tenemos por la que el consejero de interior y su partido desearía tener.

Por eso creo que debemos hablar claro. Perseguir y retirar las fotos de presos y presas en las txoznas, o en los bares no puede enmascararse bajo la amenaza de estar haciendo enaltecimiento del terrorismo. No puede enmascararse, porque en primer lugar muchos de esos presos están pendientes de juicio, y, por tanto hay que respetarles la presunción de inocencia. Pero incluso, en el caso de los que han sido condenados, esas fotos no significan más que el recuerdo hacia esas personas, de ellas nadie puede desprender un apoyo a su actividad delictiva salvo que este apoyo acompañe la foto de forma expresa, algo que no parece darse en ningún caso.

En todo caso, uno puede echar en falta mayor sensibilidad por parte de aquellos que portan las fotos hacia otras situaciones de dolor que se producen en este país, pero repito, en ningún caso puede ser entendida esta evocación en forma de foto como un acto de enaltecimiento del terrorismo.

Y, con las pancartas otro tanto de lo mismo. Una pancarta que pida el reagrupamiento de los presos, o la independencia o el rechazo al TAV, son pancartas de contenido político con las que uno puede o no estar de acuerdo, pero que en absoluto y por respeto a la libertad de expresión, y la pluralidad política y social pueden ser perseguidas y retiradas.

Porque, seamos claros, con la nueva doctrina o interpretación de la ley que realiza el consejero Ares hemos retrocedido décadas en la conquista de una sociedad plural, abierta, libre y democrática.

Si yo, que he rechazado en innumerables ocasiones la violencia de ETA, que la he condenado sin paliativos en tantos foros como he estado presente, defiendo el reagrupamiento de presos, me opongo al TAV, y exijo que a este pueblo le den la palabra, ¿estoy incurriendo en enaltecimiento del terrorismo? Absoluta y radicalmente no. Pues a algunos que comparten estas tesis conmigo, o yo con ellos, por colocar pancartas o llevar pegatinas con estos lemas les han imputado este supuesto delito. Delirante pero cierto.

En plan barrio sésamo, y para que me entienda hasta el más obcecado hooligan del señor Ares. Un cartel donde ponga Gora ETA, si puede ser enaltecimiento del terrorismo, una foto de un preso no. Una pancarta o pintada donde ponga Gora ETA o “zipaioak hormara” u otras por el estilo, si puede ser considerado enaltecimiento del terrorismo, otras donde se muestre oposición al TAV, o se defienda la independencia no son mas que expresiones políticas legitimas.

Así de claro, no me opongo a que sean perseguidas aquellas que, sí, de forma objetiva, puedan ser consideradas delictivas pero tienen mi mas frontal rechazo frente a quienes persiguen las ideas diferentes a las propias en un claro ejercicio de abuso de poder.

Todo esto con una petición de penas para estos delitos mayor que las que solicitaba e imponía el régimen fascista contra los miembros de organizaciones políticas clandestinas en su labor de agitación y propaganda durante la dictadura. Claro que como la organización a la que pertenece el señor consejero estuvo en letargo durante la dictadura, pues lo mismo ni tenía constancia de este hecho.

Y, siendo tan evidente este abuso de poder y esta persecución de las ideas ¿dónde encuentra amparo legal y político el consejero de interior para justificar su personal yihad?

Pues lo hace principalmente amparándose en el artículo 4 de la ley de víctimas del terrorismo aprobada la pasada legislatura por el parlamento vasco. Dicha ley dice que podrán ser perseguidas todas aquellas actitudes o actuaciones que erosionen o socaven la dignidad de las víctimas y resulten ofensivas o dolorosas para estas.

Y claro ante una redacción tan genérica y principista como esta, el consejero de interior se agarra al dolor de las victimas para justificar la persecución emprendida contra símbolos, ideas y derechos.

Sin duda fue un error aprobar ese artículo tal cual esta. Y no eximo mi responsabilidad en dicho error, dado que yo como miembro del parlamento también vote esa ley. Quizás ninguno teníamos en la cabeza que se pudiera utilizar dicho artículo para emprender una campaña de hostigamiento y acoso como la que estamos viviendo.

Porque resulta fácil en un país regado por el dolor encontrar victimas que se sientan atacadas por tal o cual símbolo, por tal o cual reivindicación, y en función de ese dolor particular encontrar la justificación para arremeter contra un sector social determinado.

Pero no basta el lamento, tenemos que retomar la idea evidente de que las victimas no deben ser utilizadas para dirimir asuntos políticos, pero que estas tampoco pueden convertirse en protagonistas o validadores de los tiempos políticos. Respeto, apoyo, solidaridad y comprensión sí, pero agentes políticos en ningún caso.

Esto es lo que se ha hecho en todos los procesos de paz emprendidos con éxito en los últimos 40 años, desde Sudáfrica hasta Irlanda del Norte.

Y no crean que las victimas en Irlanda son menos, ni están peor consideradas. En absoluto. De hecho si el señor Ares decidiera exportar su manual de actuación a Irlanda del Norte, se pondría las botas, no tendría más que pasearte por Falls Road o Shankill Road para ver murales con retratos de presos del IRA o de grupos unionistas, monumentos a los caídos por uno u otro bando, e incluso sus propios parques de la memoria y recuerdo para unos y otros. Lo dicho le iban a faltar horas para borrar pintadas y retirar monolitos y gente a la que imputar delitos de enaltecimiento del terrorismo.

Pero por fortuna para ellos, en Irlanda del Norte emprendieron hace ya bastantes años un camino hacia la paz, que basándose en criterios de paz justa sin vencedores ni vencidos diera carpetazo a un conflicto enconado en el tiempo. Y hoy, desde estas latitudes no podemos sino mirarlos con sana envidia.

En cualquier caso, no me queda claro si, en virtud de tan estricta aplicación de la citada ley por parte del consejero de interior del Gobierno Vasco, uno porta encima o alberga en su establecimiento una foto de Vera, Barrionuevo, Sancristobal, Galindo, por citar solo algunos, condenados por su relación con los GAL, o el mismísimo señor X de los GAL, estos serán acusados de enaltecimiento del terrorismo del mismo modo y manera a como hace con los otros. Sinceramente no lo creo. Sino lo mismo tenía que imputar a todos los que acompañaron a las puertas de la cárcel de Guadalajara a Vera y Barrionuevo o a los que condecoraron a Galindo en su día. Ya lo dudo.

Pero si algo no se le puede reprochar al señor Ares es su claridad al respecto. Lo dice bien claro, quiere evitar que los “radicales abertzales” tomen la calle. Y si para eso la tiene que tomar él con la Ertzaintza pues lo hace.

Y, lo triste de este sainete con ribetes macabros, es que sea una persona que se autodefine de izquierdas la que impide que otras sensibilidades de izquierda de este país puedan tomar la calle. ¿No habíamos quedado en la izquierda en que debíamos tomar las calles para concienciar al resto de la sociedad de los problemas que la acechan y de hacerles llegar nuestras demandas y propuestas? Pues parece que también esto se le ha olvidado al gubernamental dirigente del PSE. Y es que algunos en el viaje al centro se han dejado las ideas en el camino.

Así, queda prohibido manifestarse para según qué cosas en Bilbao, Donostia, Gernika y cualquier localidad de Euskal Herria por deseo expreso del gobierno del señor López. Eso e incluso lanzar el txupín si no obtiene el aval de demócrata por parte del Consejero de Interior. A este paso vamos a tener que recurrir todos a cabezudos negros como en Berriozar para tan distinguida labor.

Ya ven, que a lo largo de este artículo no he tenido que recurrir al argumento de si sus acciones, las del señor Ares, reactivan o no la kale borroka y la crispación en nuestros pueblos y ciudades. Lo que si tengo claro es que a tenor de los hechos acaecidos no la reducen y la eliminan.

Y junto a esto, asistimos a una creciente presencia y envalentonamiento de la extrema derecha en nuestra sociedad, un día enviando una bala a la txupinera de fiestas de Bilbao, otro destrozando estelas en Nafarroa y dejando su firma, otro reventando el monumento en homenaje a Lasa y Zabala, asesinados por los GAL. Ninguna detención hasta el momento.

Parece claro que en términos de eficacia, la actuación del departamento de interior no anda muy bien, porque si por un lado no consigue erradicar la violencia de calle que estaba instalada en nuestros pueblos y ciudades, y por otro surgen otras expresiones de violencia y amenaza a la convivencia, mal negocio han hecho.

Pero no puedo finalizar este artículo sin referirme a la petición pública y expresa que el consejero de interior, el señor Ares realizo en su rueda de prensa. Pedía que no se consumiera ni se entrara en bares, txoznas o establecimientos que dieran soporte o apoyo del tipo que fuera a los “abertzales radicales”. Vamos lo que viene siendo una petición de boicot desde el gobierno contra determinados negocios y lugares. Así, sin cortarse un pelo, sin frenos.

Pues como me decía el otro día un amigo, ¿no sería más constitucionalista y valiente ir, consumir y hacer un sinpa (irse sin pagar)? Es una ironía, no vaya ser que encuentren inspiración para su próximo movimiento en esta ocurrencia. Hasta la semana que viene.

Comentarios

  1. Puede estar de acuerdo en parte de argumentación, pero esa justificación de que las fotos de presos no son enaltecimiento del terrorismo podría dar alas a la ultraderecha para colocar en las calles fotos de franquistas fascistas con total impunidad.

    En ese caso, ¿deberíamos respetarles también? ¿no se nos retorcería el estómago?

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