Ante la violencia: DIALOGO

El atentado de ETA ha tenido un lamentable saldo, no solamente para la familia de quien perdiera la vida, sino también, para las cifradas esperanzas de miles de vascos y vascas que desean poder vivir en paz, a partir de dar solución al conflicto por las vías políticas.

El atentando de ETA también ha estado dirigido al campo abertzale en su conjunto, tratando de impedir que se establezcan los puentes necesarios para avanzar en la acumulación de fuerzas soberanistas, con el propósito supremo de arribar a una solución política definitiva.

Desde la diáspora, muchos creemos que el proceso de normalización política continúa detenido, porque así lo desean los Estados francés y español. En este sentido, debemos trabajar para impulsar una nueva iniciativa política, pero para que ello sea posible, los vascos debemos darnos un baño de humildad, si realmente queremos lograr los objetivos de paz y normalización política, para lo cual, se deberá trabajar con reglas claras que garanticen la participación de todos y todas, y de esta manera, poner en marcha un proceso que no sea tutelado ni por Zapatero, ni por ETA, ni por nadie que quiera arrogarse ese rol.

La voluntad y el convencimiento de que la paz es posible debe anidar en cada uno de los agentes políticos y sociales, pero también en los ciudadanos y ciudadanas comunes, los cuales, deben implicarse a partir de su participación en la búsqueda de las soluciones al conflicto político.

El atentado de ETA significa una piedra más, en el difícil camino para cristalizar los objetivos antes enunciados, la sociedad vasca quieres vivir en paz, sin presos, sin tortura, sin los Gal, sin ilegalizaciones y sin muertos, pero para que ello sea posible, debemos reencauzar el dialogo.


Prof. César Arrondo
Universidad Nacional de La Plata
Argentina

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