Aberria, Euskera, Geroa

Euskadi da euskaldunon aberria. Este viejo lema es el elemento que nos une a muchos en sentimientos, aspiraciones, deseos y compromiso en algo más que un ideal que transmitimos de padres a hijas, de aitites a nietos. Nuestro pasado es nuestra tradición, lo que fuimos, lo que nos hace ser lo que somos hoy y la base de nuestro futuro. En vísperas del Aberri Eguna y con la Korrika recorriendo nuestro país, y con un fin de ciclo en lehendakaritza, se impone una reflexión. Una reflexión profunda. Durante los próximos 2 años podremos parar la maquinaria que nos ha mantenido, tal vez, en una nube de autocomplacencia en la creencia firme de que nuestro país estaba a salvo si nosotros lo gestionábamos. Debemos mirar al pasado, mirar al presente para poder alcanzar un futuro entre todos.

Aberria gurea da. Nuestro país, Euskadi. La primera reflexión debe ser que hemos hecho con nuestro país. Serenamente pero sin pausa se impone un balance de 30 años de autogobierno. Analizar en que se ha fallado con generosidad en el análisis y sin limites, siempre a nivel interno, de cuales han sido los errores para evitar repetirlos en el futuro. ¿Qué hemos hecho mal para que el gobierno entre el PP y el PSOE sea posible? ¿Qué vamos a hacer para que la ciudadanía vuelva a confiar en nosotros? Empezando por que tanto en el análisis como en su puesta en marcha como en su evaluación continua debe ser un proceso en el que participe nuestra sociedad. Implicarla en el futuro de nuestro país debe ser el primer paso para que esa mayoría social que aún vota en clave de país se traduzca en el futuro en una mayoría en las urnas. Un pueblo vivo y unido es el mejor antídoto a las políticas anti vasquistas de Basagoiti y Lopez.

Euskera. Nuestra lengua, la lengua de vascas y vascos, condición imprescindible para ser euskaldun: el que posee el euskera. De una manera contundente nos daremos cuenta de que es el Naparheid trasladado a la Comunidad de Euskadi. El absoluto desprecio del PP al euskera con el consentimiento explicito del PSOE nos traerá un conato de retroceso del euskera, pero lo que Franco no consiguió, que no lo consigan Basagoiti y Patxi López. Porque ellos deberían ser los primeros en defender y conservar un patrimonio de vascas y vascos que no sólo es elemento histórico en la península ibérica, sino la lengua más antigua de Europa. Una lengua es mucho más que una forma de entenderse. Es una forma de ver el mundo, la sociedad en la que estamos, el país. Un idioma incorpora una forma de ser y de sentirse. No me refiero a la identidad, sino que es un medio para relacionarse con el entorno, tanto natural como humano y tiene un mensaje en si mismo. Y como lengua en dificultades merece ser protegida frente a una lengua de más de 400 millones de habitantes. Si el modelo D fuera el único, nuestras hijas e hijos seguirían aprendiendo, de una forma u otra a expresarse en castellano allí donde este es dueño y señor: en la calle, con los amigos, en el trabajo…

Geroa. De la reflexión profunda, participativa, plural, pues los que pensamos en clave de país somos diferentes y el pensamiento único es un elemento contrario al ser y sentir vasco, tiene que salir conclusiones claras y un plan de trabajo. Una hoja de ruta de lo que queramos que sea este país en el futuro. Pero sería un error pensar en clave de las próximas elecciones al Parlamento Vasco. Tenemos la oportunidad única de pararnos a pensar en clave de nuestro futuro colectivo. Debemos pensar no sólo en la próxima década sino en la próxima generación de vascas y vascos. De cómo vamos a poner las bases de nuestro futuro para garantizar que lo que queremos pueda ser legado a nuestros futuros herederos: el euskera y nuestro país. Un país que, lejos de nucleares en torno al folclore, mantenga sus señas de identidad en pie de igualdad con el resto de pueblos de Europa y el mundo.

Aberria ta euskera geroan. O cambiando las palabras Abertzaleren elkartasuna guztiok. Todo aquel que se sienta identificado con la defensa de nuestra lengua y de que los que aquí vivimos y trabajamos tenemos el derecho a decidir aquí nuestro futuro se sentirán conmovidos en este momento de zozobra y quien sabe si de desilusión. Pero tenemos que tener claro que el futuro puede y debe ser nuestro. Aparquemos diferencias, lamámonos las heridas entre nosotros, sepámonos perdonar los errores que sin duda hemos cometido en 30 años de historia reciente, y con paso firme, sin pausa, comencemos a andar el camino hacia la salida de este túnel en el que todavía no hemos entrado, pero que comprobaremos muy pronto. Y en el proceso, que puede venir jalonado de convenciones, jornadas y congresos, abrir el melón de la doble cara de la moneda: que la construcción de la nación vasca es indisoluble de la construcción de la sociedad vasca. Este es uno de los para que. Porque la toma de decisiones aquí beneficia social y económicamente a los que aquí vivimos, aunque sólo fuera por proximidad y conocimiento de las necesidades de nuestra sociedad.


Ibarretxe estuvo en Madrid para escuchar de boca de Zapatero que si vivimos juntos, debemos decidir juntos. La respuesta es sencilla. Primero debemos decidir si queremos vivir juntos. Si nadie le puede forzar a una mujer a continuar con su matrimonio contra su voluntad y yo no he de consultar al presidente de mi escalera si quiero vender mi piso e irme al barrio de al lado, creo que es aplicable la máxima de que en la Euskadi y en la Europa del siglo XXI, faro de libertad y esperanza del mundo, la sociedad vasca debe poder tener la oportunidad de serenarse, reflexionar, reconocerse a si misma y poder avanzar, todos juntos en la dirección que adoptemos. Con la clara voluntad de ser para decidir.

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