Lehendakari, éstas son sus elecciones.

Publicado en Gara
EDITORIALA

Lehendakari, éstas son sus elecciones.

¿Las va a defender?

Según el Estatuto de Autonomía –ley orgánica que se supone aún vigente–, «la Comunidad

Autónoma del País Vasco tiene competencia exclusiva » en la «organización, régimen y funcionamiento de sus instituciones de autogobierno dentro de las normas del presente Estatuto» y en la «legislación interior que afecte al Parlamento Vasco». Atendiendo a la Ley de Gobierno, al lehendakari le corresponde, «bajo su exclusiva responsabilidad», la disolución del Parlamento y

la convocatoria de elecciones.

Y en función de esa atribución, Juan José Ibarretxe Markuartu firmó el decreto 1/2009 de 2 de enero por el que disolvía la Cámara autonómica y llamaba a la ciudadanía a las urnas el 1 de marzo para la elección de nuevos representantes. Además, según el artículo 33 del antes citado Estatuto de Autonomía a usted, lehendakari, le corresponde la «representación ordinaria del Estado en este territorio».

Ahora, un juez de la Audiencia Nacional, en fase de instrucción,

se prepara para alterar, en base a una decisión política, la celebración de sus elecciones. Lehendakari, ¿va usted a defender sus instituciones?

Siguiendo la línea argumental de la Policía española y del Ministerio del Interior, el juez Baltasar Garzón ha llamado a declarar como imputados a otros trece ciudadanos vascos y cabe sospechar que por el mismo motivo trató ayer de detener a otro más. Al parecer, no le bastó con la redada del viernes 23 de enero, que acabó con el encarcelamiento de ocho personas por el mero hecho de intentar presentarse a las elecciones que usted, lehendakari, ha convocado. La perversidad de este procedimiento pone patas arriba todos los principios del Derecho. No se detiene o imputa a alguien porque esté cometiendo un delito. No. Lo que se hace es determinar cuál es el delito imputable para obtener un fin determinado –en este caso la suspensión de actividades o la prohibición de unas candidaturas– y se buscan chivos expiatorios. En este caso, Baltasar Garzón necesita procesar por «integración en organización terrorista» a miembros de Askatasuna y D3M para suspender las actividades de ambas formaciones y ha elegido para ello a unas personas sin que, con toda probabilidad, pueda demostrar que ninguna de ellas ha llevado a cabo personalmente «actividad terrorista» alguna. Y, a buen seguro, este paso –en fase de instrucción y todavía revocable– de la Audiencia Nacional servirá de base argumental para la Sala del 61 del Tribunal Supremo que debe fallar antes del sábado.
Con estos juegos de manos, realizados al alimón por el Gobierno español, la Fiscalía, la Abogacía del Estado, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, las elecciones que usted, lehendakari, convocó y que su Ejecutivo organiza y paga –cabía suponer que con el fin de que respondan a la voluntad popular– se van a ver completamente alteradas, de forma que el próximo Parlamento estará diseñado por Madrid y no por el electorado de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Y así la investidura del próximo lehendakari quedará amañada, al igual que las leyes que apruebe esa Cámara. ¿Qué hubiera sido de anteriores investiduras, de aquel Nuevo Estatuto o de la Ley de Consulta en un Parlamento mutilado como el que se elegirá ahora? Lehendakari, están trucando sus elecciones y usted no hace nada.

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