La encrucijada vasca: ser una región o construir una Nación



La encrucijada vasca: ser una región o construir una Nación

Los partidos políticos vascos se encuentran inmersos en un saludable movimiento, ante las elecciones que en el mes de mayo de 2009, tendrán lugar en la Comunidad Autónoma Vasca. En este sentido, tanto las formaciones que adhieren al ideario nacionalista, como los partidos con referencia en el Estado español, debaten internamente y de cara al tejido social vasco, con el fin, de poder transmitir de la mejor manera, sus programas y objetivos, a sus potenciales electores.

Quienes forman parte del nacionalismo constitucional español, entre ellos, el Partido Socialista y el Partido Popular, creen que ha llegado la hora de poner fin a una serie de gobierno encabezados por el PNV, si bien, ellos han participado como socios del nacionalismo, en la denominada era Ardanza. En tal sentido, el PSE para lograr coronar sus aspiraciones de gobernar la CAV en nombre del constitucionalismo español, cuenta hoy, como fieles compañeros de ruta, a los herederos del franquismo, agrupados en la actualidad, en el Partido Popular. Seguramente entre sus propuestas de mayor calado, encontremos una política destinada a terminar con ETA, pero no del todo, porque dentro de cuatro años nuevamente se celebrarán elecciones, y para el nacionalismo constitucional español, esa ha sido una bandera política, que sirve y servirá, para esconder la falta de otras políticas, tan necesarias, para transformar la realidad en beneficio de los ciudadanos y ciudadanas.


En el campo nacionalista, se pueden apreciar importantes debates en el mundo de Batasuna, tanto dentro del colectivo de presos, como en el entorno de la singular figura de Arnaldo Otegi, y de otros importantes dirigentes históricos políticos y sindicales, quienes evalúan como una posibilidad real, de cara al futuro, explorar la vía del diálogo y la conjunción de fuerzas soberanistas en un proyecto que tenga como fin, resolver definitivamente el contencioso vasco. El desafío resulta valioso, y el camino no será fácil de recorrer, ya que estos dirigentes deberán vencer o convencer a todo o gran parte de ese colectivo, de que la violencia como método político es un anacronismo, al menos así, lo considera la inmensa mayoría de la sociedad vasca.

Ha sido Eusko Alkartasuna, la que ha sacudido en los últimos meses el tablero político, al anunciar, según lo han determinado sus organismos internos, que en la elecciones de marzo de 2009, no concurrirán en alianza con el PNV, luego de la poca tensión que el partido de Ibarretxe pusiera, tanto antes, como después de la prohibición de la consulta prevista para el 25 de octubre del corriente. En tal sentido, Unai Ziarreta y sus seguidores, abren una nueva e ilusionante etapa partidaria, con el objetivo puesto en la construcción de un polo soberanista, que reivindique y trabaje para garantizar el derecho a decidir, la resolución del conflicto político vasco por las vías pacíficas, y el absoluto respeto a los derechos humanos.

Será Aralar, otra importante pieza, en la conformación de este tablero soberanista, ya que sus militantes y dirigentes han dejado bien en claro, sus objetivos pacifistas y de respeto a los derechos humanos. En tal sentido, esta formación política de Zabaleta, se presentará seguramente en solitario en las elecciones de marzo de 2009, luego de haber concurrido en alianza con Izquierda Unida en las anteriores elecciones.


El PNV también se debe un sincero debate interno, ya que las últimas conducciones partidarias, poco han hecho por poner tensión, tanto en el arropamiento del Lehendakari Ibarretxe, la consulta de octubre, el problema de las bandera española, etc. como así también, en acompañar las aspiraciones soberanistas del pueblo vasco, proponiendo como contrapartida la centralidad y un trato amable con España. Quienes conocemos a la militancia de base del PNV, sabemos que en la mayoría de ellos, anida un gran fervor patriótico. Además, resulta impensable que el PNV no participe de un proceso de resolución del conflicto vasco, desde una perspectiva soberanista, pero para que ello sea posible, el partido, sus organismos de discusión interna y sus afiliados, deberán saldar definitivamente, la vieja polémica entre ser Aberri o Comunión.

Si bien es cierto que habrá elecciones en marzo de 2009, los objetivos para ambos bloques (nacionalismos constitucional español y nacionalismo vasco), son totalmente disímiles, ya que el objetivo de los primeros, es ganar las elecciones en la CAV y de esta manera, asegurar, entre otras cosas, la unidad del Reino, mientras que en el campo abertzale, los desafíos van más allá de una circunstancia electoral. El camino no será fácil, y habrá serios intentos de frenar la construcción del mismo, tanto políticos, como por medio de la actividad violenta. En tal sentido, se deberá trabajar mucho y con desprendimientos, tanto personales, colectivos o partidarios. Para ello, se deberán resignar posiciones, intereses personales y protagonismos. Será prioritario el acompañamiento de la comunidad internacional, donde la diáspora vasca deberá tener un rol fundamental, de esclarecimiento sobre el problema nacional. En este sentido, temas como territorialidad y derecho a decidir, deben ser las claves de la implicación de la militancia vasca en todos los ámbitos posibles en cada uno de los países donde están implantados estos colectivos vascos mundiales. Mientras tanto, en Euskal Herria la tarea consistirá en colocar día a día, ladrillo sobre ladrillo, para la construcción de ese imaginario edificio, que representará la futura Nación Soberana Vasca.


Prof. César Arrondo/Universidad Nacional de La Plata
Argentina

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