LA BATALLA PENDIENTE


La batalla pendiente

Hace unos días se anunció en el tradicional primer partido de esta parte de nuestro país que, ante su próxima asamblea general (congreso para el común de los mortales) habían parido una ponencia política de unanimidad y consenso entre las llamadas dos almas que habitan en dicho partido. No entraré a dilucidar si una es mejor que la otra pues para eso tendrán su debate en dicho congreso a primeros de diciembre. Lo trascendental es que hoy nos ha sorprendido Imaz con su dimisión y abandono de la política activa. ¿Que trascendencia tiene esto?

Ninguna. No tiene trascendencia más allá de la salida de escena de una persona que mas bien se quemó a lo bonzo en verano con unas ideas en las que cree que suponen el retorno a épocas como las del Arriaga o la era Ardanza. Una era que, recordemos, supuso un parón en las reivindicaciones nacionales de este pueblo. Es legitimo el planteamiento, pero hemos de ver claramente a donde llevan. Por otro lado el sector o alma de Imaz esta perfectamente representado por Urkullu, Artiztondo o Jose Luis Bilbao, por lo que, incluso, pudiera ser una operación táctica para poner de presidente del EBB a uno de los anteriormente citados o, porque no, al legendario Sudupe en el cargo y postular a Imaz dentro de 2 años como candidato a suceder a un Ibarretxe al que ven mas bien como un obstáculo que como un activo cara a la construcción nacional de este país. Pues la deriva mayoritaria del actual EBB no es ya esa.

Entendiendo el punto en que nos encontramos debemos recapitular y centrarnos en lo que tenemos y en lo que nos falta. Tenemos un estatuto que fue torpedeado desde la linea de salida. Que se lo digan al Lehendakari Garaikoetxea. Que no ha sido cumplido en su integridad por voluntad política. Que se lo digan al Lehendakari Ibarretxe, que era Vice-lehendakari cuando en el 95 se hizo inventario de las competencias pendientes. Que son la base de la materialización del nuevo estatuto. Necesidades, no nos olvidemos. Necesidades de la evolución de los tiempos. Y de hacer frente a cuestiones como las leyes de bases, la defensa en Europa del concierto económico (en el que el estado era y es acusador y defensor) o la plasmacion de leyes europeas en leyes aquí que siempre se hacia en Madrid, aunque fuéramos nosotros, en el parlamento vasco, donde residiera la competencia. Y ese nuevo estatuto recibió la mayoría absoluta del parlamento vasco y un portazo en Madrid. Ni un nuevo estatuto nos aceptaron.

Por otro lado debemos mirar a Europa y vislumbrar que el derecho de autodeterminación esta en vigor y de actualidad. Lo estuvo en Montenegro, donde cumplieron los criterios marcados por la UE. Y aunque una mitad del país voto por mantenerse dentro de la federación con serbia, el país existe, no ha habido éxodo, esta en la ONU y sus relaciones con sus vecinos son buenas. O en el caso de Kosovo, que mal que les pese, sera estado independiente dentro de pocos meses. O mas claro es el ejemplo de Escocia. Otros al entrar en el gobierno hubieran establecido una agenda de consolidación institucional, búsqueda de la mayoría absoluta y después de esas elecciones plantear ... pues no. El SNP ha ido directo al grano. Prometió una consulta sobre la independencia y eso es lo que hará en 2010. Porque le importa el futuro nacional de Escocia y quieren cumplir no solo con una promesa electoral sino con las bases fundacionales del partido.

Llegamos al final. O al principio de un nuevo capitulo. Que es lo que aludía en el título. La batalla pendiente es la de nuestra soberanía nacional. Como vascos. Como abertzales nuestra aspiración es vivir en un país libre, independiente, soberano. Dentro de la UE como Lituania, Eslovenia, Chipre o Chequia. O la misma Irlanda. Un estado en paz. Un estado prospero. En el que podamos mantener nuestro actual nivel de vida, y, porque no, mejorarlo. Pues entonces si que estarán todos los recursos a nuestra disposición para llevar a cabo nuestras políticas en todas las materias. Y no solo aquellas que Madrid nos deja de un estatuto de autonomía. Sino aquello que nos permita nuestra propia constitución soberana.

La batalla pendiente la debemos dar hoy. Porque podemos. Con la palabra. Con la voluntad de la sociedad. Con la consulta. Con el voto en ella. Con aquello que nuestros mayores hicieron por este país cuando eran tiempos oscuros y es el amor a esta tierra y la confianza en que el futuro que se nos abre esta en nuestras manos. Esa es la batalla que debemos dar entre todos. Mas allá de que ya no este Imaz. Pues lo sustancial, al final, es mucho mas importante que lo accesorio. Y allí nos veremos. En la construcción de Euskal Herria.

Gora Euskadi Askatuta!

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